Suelos


Degradación


Contribución de Gabriela Fuentes, Diego Incer y Silvio Herrera, CEAB – UVG

Áreas afectadas por degradación de tierras

La degradación de las tierras se refiere a la reducción o la pérdida de la productividad biológica o económica de las tierras, provocada por la combinación de actividades humanas y factores ambientales (UNCDD, 1994).

En 2018, el MARN lideró la actualización del Programa de Acción Nacional de Lucha contra la Desertificación y la Sequía en Guatemala (PROANDYS). En ese contexto, el CEAB-UVG desarrolló un estudio científico y un proceso participativo para entregar al MARN los insumos necesarios para la formulación del Plan de Acción Nacional contra la Degradación de las Tierras, la Desertificación y la Sequía en Guatemala (PLANDYS).

En el PLANDYS se documentó que el 71 % del territorio de Guatemala se encuentra sensible ambientalmente a la degradación de las tierras. Esto significa que ese porcentaje del territorio puede sufrir algún grado de degradación de sus tierras si ocurre algún suceso ambiental extremo, como una sequía prolongada. Asimismo, se definieron las categorías para expresar el estado de la sensibilidad ambiental a la degradación de las tierras: el 23 % del territorio se encuentra en la categoría potencial, el 43 % en la categoría frágil y el 5 % en la categoría crítica.

Las tierras en estado crítico (5 %) tienen muy pocas o nulas posibilidades de recuperación después de un suceso ambiental extremo. Las tierras en estado frágil (43 %) tienen posibilidades de recuperación si se ponen en práctica acciones oportunas de restauración. El manejo sostenible de las tierras es clave para evitar su degradación.

El escenario 2030 de degradación de las tierras proyecta el aumento en la proporción de las áreas en estado potencial (25 %) y frágil (52 %); en cambio, la proporción de las áreas en estado crítico se mantiene (5 %). El escenario 2050 proyecta un mayor aumento en las categorías frágil (70 %) y crítica (13 %). La implementación de acciones oportunas para el manejo sostenible de las tierras será clave para evitar escenarios desfavorables para la seguridad alimentaria, biodiversidad y producción agrícola.

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Descripción de variable: Proporción de áreas sensibles a la degradación, según categoría crítica, frágil y potencial, sobre el total nacional
Período: 2020 – 2050
Datos publicados por: CEAB-UVG, MARN y PNUD (2019)
Fuente de la publicación: Plan de Acción Nacional contra la Degradación de las Tierras, la Desertificación y la Sequía en Guatemala (PLANDYS)
Vínculo: n/a


Ubicación geográfica de la degradación de tierras

La línea base de las áreas ambientalmente sensibles a la degradación de las tierras muestra la ubicación geográfica de las zonas afectadas en el país.

El departamento con la mayor proporción de sus tierras ambientalmente sensibles a la degradación de las tierras en la categoría crítica es El Progreso (42 %). Le siguen Zacapa (28 %), Chiquimula (20 %), Sololá (15 %) y Guatemala (14 %). Otros departamentos en esta categoría son Baja Verapaz (12 %), Jalapa (12 %), Jutiapa (12 %), Sacatepéquez (12 %) y Chimaltenango (12 %). La mayoría de estos departamentos tienen áreas ubicadas en el denominado corredor seco.

Los departamentos más afectados en la categoría frágil son Jutiapa (71 %), Baja Verapaz (69 %), Totonicapán (67 %), Huehuetenango (66 %), Chimaltenango (64 %), Jalapa (62 %), San Marcos (61 %) y Sololá (61 %). Casi todos los departamentos del país tienen alrededor del 50 % de su territorio ambientalmente sensible a la degradación en estado frágil.

Los 10 municipios del país con el mayor porcentaje de áreas críticas son: San José La Arada en Chiquimula (65 %); San José del Golfo en Guatemala (57 %); El Jícaro (73 %), Guastatoya (66 %), Sansare (57 %) y Sanarate (56 %) en El Progreso; Cabañas (78 %), Estanzuela (70 %), San Jorge (63 %) y Huité (60 %) en Zacapa.

En la costa sur se encuentran los municipios con alto porcentaje de las tierras en estado frágil: Ocós (90 %) y La Blanca (89 %) en San Marcos, San José (Escuintla), Monjas (Jalapa), Champerico (Retalhuleu), Agua Blanca (Jutiapa) y San José Ojetenam (San Marcos) tienen más del 80 % de sus tierras en esta categoría de fragilidad.

Todas las cuencas hidrográficas de Guatemala presentan superficies con áreas sensibles a la degradación de las tierras en las categorías crítica, frágil y potencial. La cuenca del Río Grande de Zacapa sobresale por tener el 32 % de su superficie en la categoría crítica.

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Descripción de variable: Área y porcentaje de área afectada por degradación de las tierras
Período: Información analizada con base en el mapa de cobertura forestal y usos de la tierra 2012
Datos publicados por: CEAB-UVG, MARN y PNUD (2019)
Fuente de la publicación: Plan de Acción Nacional contra la Degradación de las Tierras, la Desertificación y la Sequía en Guatemala (PLANDYS)
Vínculo: n/a


Desertificación


Contribución de Gabriela Fuentes, Diego Incer y Silvio Herrera, CEAB – UVG

Áreas CON SENSIBILIDAD AMBIENTAL A LA DESERTIFICACIÓN

El concepto de desertificación se refiere a la degradación de las tierras en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, así como de ecosistemas con vegetación indicadora de dichas zonas climáticas, resultante de diversos factores, tales como las variaciones climáticas y las actividades humanas (UNCCD, 2019).

En 2018, el MARN lideró la actualización del Programa de Acción Nacional de Lucha contra la Desertificación y la Sequía en Guatemala (PROANDYS). En ese contexto, el CEAB-UVG desarrolló un estudio científico y un proceso participativo para entregar al MARN los insumos necesarios para la formulación del Plan de Acción Nacional contra la Degradación de las Tierras, la Desertificación y la Sequía en Guatemala (PLANDYS).

En dicho estudio se concluyó que 18 departamentos de Guatemala tienen áreas sensibles ambientalmente a la desertificación en distintos grados de afectación (frágil, potencial y crítico), lo que equivale al 16 % del territorio del país (CEAB-UVG, MARN y PNUD, 2019). 

Las tierras en estado crítico (3 %) tienen muy pocas o nulas posibilidades de recuperación después de un suceso ambiental extremo; por lo tanto, esas áreas podrían convertirse en desiertos si ocurre una sequía prolongada, por ejemplo. Las tierras en estado frágil (9 %) y potencial (4 %) tienen posibilidades de regeneración si se ponen en práctica acciones oportunas de restauración. El manejo sostenible de las tierras es clave para evitar su desertificación.

El escenario 2030 de desertificación proyecta el aumento en la proporción de las áreas en estado potencial (11 %) y frágil (15 %); en cambio, la proporción de las áreas en estado crítico reduce al 2 %. El escenario 2050 proyecta un mayor aumento en la categoría frágil (35 %) y crítica (6 %). La implementación de acciones oportunas para evitar la desertificación de las tierras será clave para evitar escenarios desfavorables para la población guatemalteca y su biodiversidad.

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Descripción de variable: Proporción de áreas sensibles a la desertificación, según categoría crítica, frágil y potencial, sobre el total nacional
Período: 2020 – 2050
Datos publicados por: CEAB-UVG, MARN y PNUD (2019)
Fuente de la publicación: Plan de Acción Nacional contra la Degradación de las Tierras, la Desertificación y la Sequía en Guatemala (PLANDYS)
Vínculo: n/a


Ubicación geográfica de la DESERTIFICACIÓN de tierras

El mapa de línea base de las áreas ambientalmente sensibles a la desertificación de las tierras muestra la ubicación geográfica de las zonas afectadas en el país.

El Progreso es el departamento de Guatemala con el mayor porcentaje de tierras en estado crítico (40 %) y le siguen los departamentos de Zacapa (25 %) y Chiquimula (18 %). Retalhuleu, Jutiapa y Chiquimula tienen el porcentaje más alto de tierras en estado frágil (45, 35 y 28 % respectivamente); sin embargo, El Progreso y Zacapa tienen un porcentaje significativo de sus tierras en este estado (23 % ambos). Petén y Escuintla poseen los porcentajes más altos en estado potencial (10 y 9 % respectivamente).

Los 10 municipios de Guatemala con el mayor porcentaje de tierras en estado crítico son: Cabañas, Zacapa (77 %); El Jícaro, El Progreso (73 %); Estanzuela, Zacapa (70 %); San José La Arada, Chiquimula (64 %); Guastatoya, El Progreso (63 %); San Jorge, Zacapa (62 %); Huité, Zacapa (59 %); San José del Golfo, Guatemala (56 %); Sanarate, El Progreso (54 %); San Jacinto, Chiquimula (52 %). Es importante destacar que estos municipios se encuentran en áreas consideradas climáticamente como semiáridas y subhúmedas secas.

En lo que respecta a la categoría frágil, destacan municipios que se encuentran en la costa sur y en el oriente del país. Por último, en la categoría potencial destacan los municipios de Flores, San José, Melchor de Mencos y San Andrés del departamento de Petén.

Un total de 25 de las 38 cuencas hidrográficas de Guatemala presentan áreas sensibles ambientalmente a la desertificación. La cuenca del río Grande de Zacapa sobresale por tener el 30 % de su superficie en estado crítico; asimismo el 13 % de la cuenca del río Motagua se ubica en la categoría crítica. La cuenca Ostúa-Güija y Ocosito poseen el 49 y 39 % en estado frágil, respectivamente. Finalmente, en la categoría potencial, las cuencas de los ríos Hondo y Mopán-Belice representan el 29 y 17 %, respectivamente.

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Descripción de variable: Área y porcentaje de área afectada por desertificación de las tierras
Período: Información analizada con base en el mapa de cobertura forestal y usos de la tierra 2012
Datos publicados por: CEAB-UVG, MARN y PNUD (2019)
Fuente de la publicación: Plan de Acción Nacional contra la Degradación de las Tierras, la Desertificación y la Sequía en Guatemala (PLANDYS)
Vínculo: n/a