Plaza de la Constitución, Ciudad de Guatemala

Economía

Índice Económico Semanal

Plaza de la Constitución, Ciudad de Guatemala · Foto: Hans Birger Nilsen, CC BY-SA 2.0

El Índice Económico Semanal condensa quince series de alta frecuencia en un solo número que se publica cada semana. En la semana que cerró el 20 de agosto de 2026 marcó 3.52 %.

Se lee en la escala de la actividad económica: si esas condiciones se sostuvieran un mes completo, el Índice Mensual de la Actividad Económica de ese mes quedaría 3.52 % arriba del mismo mes del año anterior. Es una lectura de condiciones y no una medición de lo ya ocurrido.

El método es el del Weekly Economic Index que Daniel Lewis, Karel Mertens y James Stock crearon en abril de 2020 y que hoy publica la Reserva Federal de Dallas. El Observatorio Económico Sostenible lo adaptó a Guatemala y lo publicó cada lunes de 2016 a 2022; esta versión lo reconstruye con quince series que se consiguen sin convenios y se actualizan solas.

Y conviene decir de entrada lo que el índice no hace. Reconoce bien un golpe grande y común a toda la economía, que es para lo que se inventó, y distingue poco entre un mes normal y otro: sacando 2020 y 2021, su correlación con el IMAE baja a 0.36.


Qué dice hoy


En 2024 ardieron 193,940 hectáreas, dos veces y media las de 2020

Las dos líneas están en la misma unidad: variación interanual en por ciento. La del índice trae un punto por semana y la del IMAE uno por mes. La del IMAE se ve más suave por ser mensual, y no por ser más estable.

Sobre los 77 meses en común, el índice promediado por mes y la variación interanual del IMAE se mueven juntos con una correlación de 0.78.

Sacando 2020 y 2021 esa correlación baja a 0.36. El índice reconoce un golpe grande y común a toda la economía y distingue poco entre un mes normal y otro. Conviene leerlo sabiéndolo.

En mayo de 2020 el IMAE cayó 10.85 % y el índice marcó -4.71 %: acierta la dirección y se queda corto en la magnitud. Eso es esperable, porque la escala sale de una regresión sobre todo el período y una regresión no reproduce los extremos.

La línea del IMAE termina antes que la del índice, y en esa distancia está el punto del ejercicio: el dato oficial llega con dos meses de rezago y el índice con seis días.

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El pulso semanal


En 2024 ardieron 193,940 hectáreas, dos veces y media las de 2020

El índice llega a 343 semanas, de enero de 2020 al 20 de agosto de 2026. Arranca en 2020 y no antes porque la transformación es interanual: la primera semana que se puede calcular necesita las cincuenta y dos anteriores.

El fondo de la serie está el 16 de abril de 2020, en -6.27 %. El techo llega el 29 de julio de 2021, en 12.22 %, y esa cifra compara contra la Guatemala detenida del año anterior. De 2023 en adelante la serie se asienta y promedia cerca de 3.5 %.

La línea gruesa es el promedio de las últimas trece semanas de la misma serie. Va porque un índice semanal salta mucho —su desviación estándar es de 3.31 puntos— y sin ella el ojo persigue el ruido en vez de la dirección.

La serie lleva un filtro para la Semana Santa, que cambia de fecha cada año. Sin él, dos de los picos más altos serían de calendario y no de economía: una semana normal comparada contra la Semana Santa del año anterior dispara la diferencia. Queda un residuo en los años en que el asueto cae casi entero dentro de una sola semana.

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De qué está hecho


En 2024 ardieron 193,940 hectáreas, dos veces y media las de 2020

El índice se arma con quince series: diez flujos de divisas del mercado institucional —exportaciones, importaciones, remesas, turismo y transporte en sus dos direcciones, otros servicios y capital privado—, cuatro de movimiento físico en Puerto Quetzal y Puerto Barrios, y la demanda eléctrica del país.

El peso no se elige a mano. Lo fija el primer componente principal según cuánto se mueve cada serie junto con las demás. El reparto queda parejo: la que más pesa aporta 10.9 % y la que menos 1.8 %. Si una sola pesara la mitad, el índice sería esa serie con adornos.

Los saldos de crédito y dinero quedaron fuera a propósito, aunque el Banco de Guatemala los publica en frecuencia semanal desde el año 2000. Son saldos y no flujos, y en una crisis se mueven al revés: entre abril y agosto de 2020, mientras el turismo caía y el tonelaje importado bajaba una cuarta parte, el numerario en circulación subía 21 %.

Guatemala no puede copiar el bloque laboral del índice de la Reserva Federal. Allá las dos series de más peso son las solicitudes de seguro de desempleo, y acá ese seguro no existe.

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